Los alimentos que consumimos a diario llegan a nuestra mesa tras ser producidos, almacenados, elaborados, envasados, transportados, preparados y servidos, siete fases que liberan gases de efecto invernadero a la atmósfera implicados en el cambio climático.

El transporte internacional de productos supone un impacto ambiental en forma de contaminación, emisiones de GEI y una generación de residuos por la necesidad de un mayor embalaje. Es por esto que cada vez más consumidores reclaman alimentos de calidad, frescos y producidos localmente, los llamados productos de “kilómetro cero” o de “proximidad” que acortan distancias, fomentan el comercio local y reducen la huella ecológica de los productos.

Sin embargo no sólo el origen del producto es importante, también es el modelo de producción empleado.  Es importante el fomento de los productos de agricultura ecológica que optimizan y preservan los recursos naturales, son libres de fertilizantes, pesticidas sintéticos y otros químicos así como de la ganadería ecológica en la que se asegura el bienestar y el cuidado del medio ambiente.

Otro aspecto a tener en cuenta es el despilfarro de alimentos que comienza desde su producción hasta su consumo final. Supone un elevado coste ambiental con la sobreexplotación de las tierras, el uso innecesario de energía y el derroche de agua. Según datos de la FAO actualmente un tercio de la comida que producimos se pierde o desperdicia y que equivale a 1.300 millones de toneladas al año (los hogares de España tiran a la basura cada semana 24 millones de kilos de alimentos, datos del MAPAMA 2016). Como consumidores tenemos en nuestras manos el consumo sostenible de alimentos, fomentando la compra de productos de proximidad y ecológicos que minimicen nuestro impacto en el medio ambiente.

En porelclima.com se han establecido diferentes criterios que son necesarios cumplir para la inclusión en el escaparate de productos de alimentación.

Se ha tenido en cuenta “la madurez” del sector alimentario para identificar el criterio mínimo y su valor diferencial respecto al consumo convencional actual.

Criterios mínimos para fruta y verdura:

• Productos con el distintivo de producción ecológica.

Criterios mínimos para productos de origen animal (carne, embutidos y huevos):

• Productos con el distintivo de producción ecológica.

Criterios mínimos para leche y productos lácteos:

• Productos con el distintivo de producción ecológica.

Criterios mínimos para pescados y mariscos:

• Productos de acuicultura con el distintivo de producción ecológica.
• Productos que provengan de pesquerías con el estándar Marine Stewardship Council (MSC).

Criterios mínimos para pasta, arroz y cereales:

• Productos con el distintivo de producción ecológica.

Criterios mínimos para chocolates, cafés, tés e infusiones:

• Productos con el certificado oficial de Comercio Justo y/o con el distintivo de producción ecológica.

Criterios mínimos para productos vitivinícolas:

• Productos con el distintivo de producción ecológica.

Criterios mínimos para aceites
  • Productos con el distintivo de producción ecológica.
Criterios mínimos para mermeladas y conservas
  • Productos con el distintivo de producción ecológica.
Criterios mínimos para alimentación infantil
  • Productos con el distintivo de producción ecológica.
Algunos bienes y servicios pueden tener atributos adicionales (sellos y certificaciones ambientales y sociales). De este modo los consumidores pueden elegir productos que son más sostenibles y responsables. Descarga este documento con los atributos más habituales.

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